Esquina de Calle Rioja con Velazquez….en el mismo sitio y casi a la misma hora donde nos veremos el próximo Domingo de Ramos tras el Señor de las Penas de la Hermandad de la Estrella… comenzábamos nuestro caminar al inicio de nuestro XXX Aniversario. “Al Pobre Zaragoza” sonaba en la Calle Rioja camino hacia la Iglesia conventual del Santo Ángel, donde aguardaba el Stmo. Cristo de los Desamparados postrado a los pies del Altar Mayor.

Sería difícil describir lo acontecido desde ese momento en estas líneas, música, cariño, hermandad y sobre todo, Amor y Sacrificio.

Contamos con la compañía de un público que tenía el templo abarrotado y entre ese público, había representación de todas las hermandades de Penitencia y de Gloria a las que tenemos el gusto de año tras año acompañar con nuestros sones, así como una representación del Cuerpo de Bomberos de San Bernardo, de la Hermandad de la Exaltación, de la Hermandad de Los Gitanos y por supuesto, de la Hermandad del Carmen y de la Asociación de fieles del Stmo. Cristo de los Desamparados y Ntra. Sra. de la Salud ambas residentes en el Santo Ángel amen por supuesto, de la comunidad carmelita, con el Padre Fray Juan Dobado al frente, al que siempre le estaremos agradecidos por todas las atenciones y servicios prestados hacia nuestra formación para realizar el mencionando concierto.

Tras sonar “De San Bernardo al Cielo” y “Flor de la Cava” ofrecíamos nuestros sones al pequeño tristemente fallecido jornadas atrás… “Sentir” para Gabriel, haya donde estés nuestros sones irán a buscarte.

Tras esto, iniciamos los estrenos de “Ángeles de San Bernardo“, “Exaltación” y finalizamos con “Estrella“, uno de los estrenos de la presente temporada y la Marcha Real.

Sólo podemos agradecer a compositores, hermandades y en general a todos los presentes en este acto, su deferencia para comenzar y compartir con nosotros este intenso año que comenzamos. Sólo podemos deciros gracias… gracias por confiar en nosotros y gracias por estar siempre que lo necesitamos.

Fotografía: Alfonso Candela Román.


Miguel Angel Martin Rodriguez

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